Un hotel de diseño minimalista pero extremadamente cálido en todos sus detalles inaugurado en 2001
y conectado a una zona termal también de vanguardia, con 4.000 m2 dedicados por un lado al balneario terapéutico y,
por otro, a la vertiente más lúdica del agua. Su gran piscina de agua de mar calentada a 33º preside el llamado Club Termal.
Cercada por una inmensa cristalera, no es difícil relajarse sobre sus hamacas de acero ante las vistas más sublimes
a la ría de Arousa. Pero esta piscina con cascadas y chorros subacuáticos que masajean el cuerpo de la punta de la cabeza
al último dedo del pie es sólo el relajante último paso de un circuito a través de saunas y baños de
vapor aromatizado e intercalado por una refriega con escarcha de agua helada con la que provocar un choque térmico que reactive
la circulación, o con unos instantes de relajación sobre mármoles cálidos para, de paso, aliviar dolores de
espalda. Golf, tenis, pádel y actividades náuticas completan su oferta.