Nada más poner el pie en la escalera de la entrada se hace notar el característico olor de las aguas
sulfurosas de su manantial, conocido y usado ya en tiempos de los romanos y los árabes. El edificio que alberga tanto el hotel
como el balneario ubicado en sus bajos apenas suma una década. Su zona termal, además, quedará del todo renovada a
principios de 2004, con modernas instalaciones en una planta por completo en mármol, acero y cristal. El resultado es,
en consecuencia, un establecimiento del todo nuevo levantado sobre el solar de la antigua casa de baños, en pleno centro
de Carballo, la capital de la comarca de Bergantiños, a ocho kilómetros del soberbio arenal de la playa de Razo
y a una treintena de A Coruña y poco más de Santiago, y a apenas un paseo en coche de otros atractivos de la talla
del entorno natural de la carballeira del Refugio de Verdes o los pueblos de la Costa da Morte.