A través de una carreterita entre pinares y montes se llega a este aislado establecimiento levantado en piedra
hace poco más de diez años sobre las ruinas de una antigua casa de baños, aunque de sus aguas ya se servían
en el siglo XI los monjes de los monasterios próximos. Inmejorables sus vistas, frente a un valle verdísimo salpicado por
las casonas de Merza. Además de entregarse a tratamientos como los tradicionales nueve baños en su luminoso y renovado
balneario, Baños de Brea resulta un retiro perfecto del mundanal ruido, amén de un destino a tener en cuenta para
emprender rutas senderistas como la que une el Monasterio de Carboeiro, la playa fluvial de A Carixa y las cataratas del Toxa,
una de las más demandadas de una zona en la que, si algo sobra, son rutas para caminar, pedalear y hasta cabalgar o surcar
en canoa.