Abierto en junio de 2006 en las proximidades de una antigua casa de aguas y a apenas ocho kilómetros de los alicientes de
Monforte de Lemos, este hotel de nueva planta edificado todo en piedra de cantería y aislado en plena naturaleza
no sólo cuenta con un centenar de habitaciones de muy buen gusto y un campo de golf de 18 hoyos sino, también, con un balneario a
la última distribuido en dos plantas a lo largo y ancho de 2.000 m². Decorado en relajantes tonos malvas y verde menta, en su
planta baja aparece una gran piscina dinámica, con hasta ocho cuellos de cisne a distinta presión con los que masajear las cervicales,
tres cascadas y cuatro camas de agua, desde la que salir nadando al exterior franqueando la inmensa cristalera que la enmarca y que lo inunda todo
de luz natural y de vistas a unos paisajes saturados de verdor. Tanto esta piscina como los demás servicios de su llamado Circuito acuático
son de libre acceso para los huéspedes del hotel, que también pueden aliñar la escapada termal con los tratamientos del balneario y,
por supuesto, con una visita a las bodegas de la Ribeira Sacra, una ruta en catamarán por los Cañones del Sil e infinidad de rutas
senderistas o culturales por los alrededores.