Desde su inauguración, en 1995, Arnoia no ha perdido un ápice de lustre.
Su gran piscina exterior, una verdadera atalaya que se levanta sobre este agreste recodo de la comarca de
O Ribeiro, se complementa con las piscinas interiores del balneario, termales y con chorros subacuáticos
que masajean todo el cuerpo, así como otros placeres entre los que destaca el circuito del Termarium.
Rodeado de montes, viñedos y carballeiras y a tiro de piedra de la judería de Ribadavia,
Arnoia fue uno de los pioneros en combinar el aspecto sanitario de los balnearios con su más innovadora
vertiente lúdica, y la consecuencia es que resulta óptimo para quienes buscan tanto una como otra
faceta. Amplios jardines para pasear en un entorno de lo más relajante si lo que se persigue es el sosiego y,
si se quiere algo más de actividad, tenis, baloncesto, futbito, rutas en bici, actividades náuticas en
el Miño y el Arnoia y, cuando el tiempo acompaña, copas a orillas del río en el pabellón
junto al embarcadero. Incluso los niños tienen su parque infantil y, a las horas en las que no pueden entrar
al balneario, cuentan en las temporadas de mayor afluencia con actividades con monitores para que sus padres
puedan mientras tanto relajarse, aunque en breve tendrán su propio balneario infantil.